Palabras del Presidente Iván Duque en el acto de inicio de funciones de Sergio Díaz-Granados Guida como Presidente del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en el acto de inicio de funciones de Sergio Díaz-Granados Guida como Presidente del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)

Bogotá , 1/09/2021

 

 

 

Bogotá, 1°de septiembre de 2021.

Me complace mucho como Presidente de la República estar en esta ceremonia donde, por primera vez, un ciudadano de nuestro país asume las riendas de una institución multilateral de crédito forjada en el seno de la Comunidad Andina y que, hoy es un Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) vigoroso y con grandes expectativas.

Me complace por sus cualidades humanas y profesionales doctor Sergio. Me complace porque usted tiene las condiciones, la formación y el talante ético, talante moral y sobre todo el convencimiento del multilateralismo. Con mi esposa María Juliana hoy nos congratulamos y lo acompañamos a usted y a su familia.

Y quiero destacar de su trayectoria profesional, primero, su formación desde la profundidad del territorio.

Lo conocí a usted empezando su carrera, cuando usted ya había sido concejal de Santa Marta y era diputado de la Asamblea del Magdalena y desde ese momento estaba usted trabajando con iniciativas para llevar proyectos de agua, saneamiento, electrificación rural a los municipios de ese gran Magdalena.

Lo conocí recorriendo la Sierra (Nevada de Santa Marta), recuerdo muchas de las travesías en el Río Palomino, viendo su interacción con las comunidades indígenas y esa gran sensibilidad que ha tenido siempre por buscar la armonía entre las cosmovisiones ancestrales y la visión que tiene el desarrollo moderno.

También tuve el inmenso placer de verlo a usted llegar al Congreso de la República y estar en las comisiones económicas. No sin antes recordar el camino que transcurrimos juntos en el Ministerio de Hacienda, donde trabajamos por los marcos normativos de la nueva legislación en materia de sostenibilidad fiscal y, dónde también, empezábamos a esbozar lo que serían los lineamientos de las reformas Fiscales Territoriales.

Recuerdo, por su paso en el Congreso, como usted presidió la Comisión Tercera de Cámara y logró hazañas que para ese momento no eran propias de procedimiento parlamentario. Una de ellas, haber convertido a todos los miembros de una comisión en ponentes integrales de grandes reformas económicas y sociales.

Y también tuve el inmenso placer de verlo desempeñarse como Ministro de Desarrollo Industrial y entender la realidad de una nación que clamaba por una política que mirara de manera holística las intervenciones para propiciar un desarrollo de reconversión industrial y tecnológica, que nos pusiera a tono con otros países de la región para no perder competitividad.

Después recuerdo su pasó por el Ministerio. Ministerio que usted conocía a profundidad y dónde se elaboraron grandes acuerdos comerciales.

Se empezó a trabajar el acuerdo con Corea, hoy una oportunidad real para nuestro país. La aproximación con Israel que, también hoy, se ha materializado en un tratado vigente. Y el inicio de las negociaciones con Japón, que seguramente retomaremos una vez hayamos pasado los estragos más estruendosos de la pandemia a nivel mundial.

Y recuerdo también, como por su paso en el Ministerio, Comercio, Industria y Turismo se crearon iniciativas de transformación productiva y la hoy incubadora y aceleradora empresarial, que es iNNpulsa. Legados e improntas que hablan por sí solo de su vocación hacia el desarrollo.

Y me honra, también, como Presidente, haber contado con usted como director ejecutivo por Colombia ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Su presencia allí, no solamente nos permitió a nosotros avanzar para tener nuevamente una asamblea en nuestro país, sino en lograr, también, lo que hoy se conoce como la fusión externa, y decimos fusión externa porque así se le denominó al de las facilidades de sector privado. Y también con la creación de aparte de haber fortalecido los instrumentos de crédito.

Usted deja el directorio del BID en la condición de decano del directorio, una posición, quizás no muy conocida por quienes son ajenos a la institución, pero que representa el honor, no solamente de la antigüedad, sino la sapiencia de quién sabe coordinar posturas, y acompañar la forjación de posiciones comunes.

Me complace, además, que hoy asuma usted las riendas de la CAF, institución que fue creada en nuestro país y que nos recuerda esa bella tarde 1968, dónde en el Palacio de San Carlos, entonces sede presidencial, el Presidente Carlos Lleras Restrepo decía que la CAF nacía para hacer el vehículo del financiamiento del desarrollo andino, el brazo económico de nuestra Comunidad Andina de Naciones, doctor Pedraza.

Y mire lo paradójico, nunca antes había Colombia tenido en el mismo momento, la secretaría de la Comunidad Andina de Naciones y la presidencia de la CAF, razón de más para fortalecer ese imperativo moral qué es la Integración Andina. Y mucho más cuando estamos conmemorando 200 años de lo que sería la Constitución de ese anhelo del Libertador que era la Gran Colombia.

De los inicios de la CAF y lo que esperamos

Hoy recordamos, también, como en 1970 empezó el funcionamiento de esta institución y de ese momento a hoy ha tenido, no solamente, varios aumentos de capital, sino que ha renovado sus instrumentos de crédito; ha contado en sus presidentes con personas técnicas y que han procurado llevar el brazo de financiamiento de manera fácil y sencilla a los países miembros.

Pero, al mismo tiempo, la han expandido para que el sueño andino sea ya un sueño de integración latinoamericana y que le abra las puertas, también, a naciones no prestatarias, pero que aportan recursos, recursos concretos y fehacientes al fortalecimiento institucional de la CAF.

Usted ha mencionado a varios de sus antecesores. Recordamos a muchos de ellos. Yo quiero, además, no solamente agradecerle al doctor Luis Carranza las deferencias que tuvo siempre con nuestro país, sino también recordar a ese gran amigo de nuestra tierra, al doctor Enrique García, con quién pudimos trabajar de manera coordinada en muchos programas de financiamiento y que permitieron que la CAF innovara temáticamente y que esa innovación temática se convirtiera, también, en el instrumento que llega con precisión a los gobiernos subnacionales.

La lección suya, doctor Sergio, ha contado con un amplio respaldo de los países miembros y con un trabajo grande del equipo de Gobierno.

Usted mencionó el trabajo la Doctora María Paula Correa (Jefe de Gabinete) que reconocemos a profundidad, el trabajo el Ministro (de Hacienda) José Manuel Restrepo, de nuestra Canciller y Vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, del exdirector de Planeación Luis Alberto Rodríguez, pero en esencia era toda una nación que por primera vez aspiraba a este cargo y que tuvo el más grande respaldo que podríamos esperar.

Y quiero también saludar aquí al señor Vicepresidente de la institución, al doctor (Christian) Asinelli, porque también la llegada de él al Banco encarna esos consensos que usted es capaz de lograr Doctor Sergio.

Permítanme, entonces, hacer reflexiones sobre la CAF, sobre las expectativas que tenemos con la CAF y sobre lo que esperamos sea un legado de Colombia en la CAF.

En primer lugar, una CAF para todos los países más allá de las diferencias de carácter político, más allá de los procesos que se adelantan en defensa siempre férrea de la democracia, los recursos de la CAF son de los ciudadanos de los países miembros. Y, por lo tanto, tienen que irrigar sus beneficios a todos los ciudadanos sin ningún tipo de limitación desde el punto de vista de restringir el acceso de los países miembros al crédito. 

Y eso implica, también, que tengamos las suficientes salvaguardas y mecanismos de control para asegurar que los destinatarios de los recursos sean, también, los beneficiarios excepcionales de ese financiamiento. 

En segundo lugar, el mundo que vivimos amerita una CAF fortalecida en lo financiero. No hay duda alguna, como lo muestran los reportes del Fondo Monetario Internacional, que, derivados de los efectos devastadores de esta pandemia, hoy los niveles de endeudamiento de los países emergentes, pero, sobre todo, los niveles de endeudamiento promedio mundial, superan el 95% del (Producto Interno Bruto) PIB. Y, todavía, no hemos salido de la pandemia.

Esto quiere decir que la demanda por recursos será cada vez mayor. Y será, también, cada vez mayor en una América Latina que ha sido golpeada, no solamente en sus indicadores sociales, sino también incrementando los déficits fiscales.

Entonces, hay que buscar una gran combinación y una gran creatividad que permita a la CAF cumplir un rol contracíclico, pero también cumplir un rol de hacerlo manteniendo sus niveles de riesgo en la medida que, también, aumenta el endeudamiento de los países. 

Y, por lo tanto, eso implica dos grandes acciones. No es una opción la capitalización. Es un deber, es una responsabilidad capitalizar la CAF. Y hay que hacerlo, también, abriendo instrumentos novedosos que atraigan a países no prestatarios, que permitan aminorar los riegos sobre la institución y tener un mayor capital suscrito y, por ende, una mayor capacidad de préstamo. 

Y es muy importante hacerlo, también, de la mano con la prudencia fiscal, con marcos fiscales de mediano plazo que sean responsables, porque de ellos, también, dependerá el futuro de la institución. Y que podamos, también, hacer un llamado, desde los organismos multilaterales, a las calificadoras de riesgo. 

Seguir juzgando a los países emergentes con ojos prepandemia ante estas realidades, y la urgencia de una rápida reactivación, y de grandes niveles de inversión pública requeridas para los más vulnerables, tiene que ser una premisa, y no dejar que se sigan haciendo análisis que respondan o pongan en duda la capacidad de países.

Afortunadamente, los mercados han sabido discernir y se han dado cuenta que más allá de lo que antes era una premisa y hoy es un indicador lo que importa es la caridad de las políticas públicas, la estabilidad de las mismas y los compromisos de corto, mediano y largo plazo.

Pero que importante que, desde la CAF, y con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, también, se pueda implementar de una manera más constructiva ese debate.

Una CAF descentralizada, verde y sostenible

Queremos una CAF más descentralizada que siga cumpliendo sus propósitos de tener su sede principal en Venezuela, pero que siga teniendo la posibilidad de llegar a otros lugares de la región. Y descentralizar, también, los hub de servicios financieros, porque eso permite, también, no solamente un mayor crecimiento de la institución, sino una aproximación más directa a las necesidades de los países prestatarios.

Esa CAF descentralizada permitirá no solamente tener capacidad crediticia, sino capacidad técnica y de acompañamiento en la elaboración de las políticas públicas que hoy se requieren.

Queremos una CAF verde y sostenible. Una CAF que se distinga por tener herramientas que puedan ayudar a los países a acceder a las facilidades de financiamiento verde que existen internacionalmente y cuyos recursos no han irrigado lo suficiente en esta región, donde está no solamente la riqueza de la Amazonía, sino donde sumados están más del 70% de los ecosistemas de alta montaña, tan importantes para los ciclos de agua y tan relevantes para el mundo como lo es también el bioma amazónico.

Queremos una CAF que tenga la posibilidad de acompañar la reducción de las emisiones de gases efecto invernadero de cara a las metas 2030. Queremos un CAF que nos apoye en el camino de la carbono neutralidad. Queremos una CAF que transite con nosotros la transición energética.

Una CAF que le apueste a la movilidad limpia, que entienda que la agricultura sostenible y las cero deforestaciones son realidades y no opciones, son caminos indeclinables.

Y para ello, también, hacemos un llamado a que, desde el punto de vista los organismos multilaterales de crédito y de cara a lo que será la COP que tendremos en Glasgow (Escocia) y la COP 15 de Biodiversidad que tendremos en China, que diseñemos herramientas como la condonación o la sustitución de deuda a cambio de estos esfuerzos que son descomunales para países como los nuestros de cara a lo que debe ser parar esta debacle climática que ha afectado al mundo.

Y, eso implica una gran corresponsabilidad de los países más desarrollados y más ricos. Y que importante que esas facilidades de compensación, también, encuentren en la CAF una institución capaz de crear las herramientas y los instrumentos.

Queremos, también, una CAF dinámica, meritocrática y que sea un semillero de liderazgos en la administración pública de los países miembros.

Queremos una CAF que se maneja cada vez con más niveles de excelencia y de transparencia y que nos permita, no solamente, convocar a nuevos talentos, sino que esa renovación constante del talento humano se convierta en una de sus cartas de identidad.

Queremos, también, una CAF preocupada, sensible y atenta al fenómeno de la migración. El mudo tiene que vencer la xenofobia y se tiene que vencer la xenofobia mostrando que la migración fraterna y bien administrada, y con buenos protocolos de información, es también un camino de desarrollo.

Los estudios que se han hecho en Colombia por parte de Fedesarrollo, con apoyo del Gobierno Nacional, con apoyo, también, de la CAF, el BID y el Banco Mundial, nos muestra que una migración fraterna y bien organizada trae una incidencia positiva neta en el Producto Interno Bruto.

Y eso debe ser entendido por todos los países miembros de la institución, pero sobre todo por los países que hoy han absorbido la mayor cantidad de migrantes que han huido de situaciones de inclemencia, de penuria y muchas veces casi famélicas.

Queremos una CAF que sea ante todo una herramienta que haga financiamiento con sostenibilidad.

Y quiero, además, plantear desde ya, una tesis en la cual venimos trabajando con varias personas amigas. En días pasados cuando participé en el encuentro de la Asociación Nacional de Empresarios, lo conversaba con el doctor Bruce Mac Master (presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI) y, también, desde otra óptica, lo hemos conversado con el doctor Domínguez y lo habíamos conversado con el doctor Bedoya, dirigentes gremiales que están hoy acá, y que deben mostrarle al mundo que pensar en el silo XXI en temas de desarrollo empresarial no es pensar dónde se produce más barato sino dónde se produce de manera más sostenible.

Con el Doctor Mac Master estamos trabajando, también, en un texto que nos permita a nosotros mostrar eso, porque competitivamente, Colombia con una matriz energética tan limpia como la que tiene, y representando tan sólo el 0.6% de las emisiones globales de gases efecto invernadero, es mucho más atractivo para inversión sostenible que una gran cantidad de países emergentes. Muchos de ellos, y muchos en otras latitudes que han sido hasta ahora los más atractivos, porque han tenido bajos costos laborales o costos energéticos, pero se han desarrollado a costa de una gran contaminación ambiental.

Si llevamos esa discusión a los demás países de la región y valoramos nuestra capacidad con los bosques primarios, con los ecosistemas de alta montaña, con las políticas de economía circular, América Latina y, en particular, esta región andina, y por supuesto hablando de nuestro país, podremos mostrar la mayor competitividad en términos de sostenibilidad productiva frente a muchos lugares del mundo y, por ende, tener un argumento mucho más de peso para las estrategias de nearshoring que se ven en Norteamérica.

Eso me permite también decir que la CAF que queremos tiene que ser una CAF con visión de futuro. Una CAF que acompañe los procesos de vacunación masiva que hoy se adelantan, que acompañen la reactivación segura, que nos permiten a un país como Colombia ver un segundo trimestre con un crecimiento superior al 17% y con una proyección de crecer más del 7% este año, lo que haría del año 2021, no solamente un año de rebote económico, sino alcanzar el mayor crecimiento económico de este siglo.

Nos permite, también, vislumbrar que se requiere una agenda productiva, empresarial para vencer el desempleo juvenil, toda vez que han sido los jóvenes los más afectados por esta pandemia. Y cuando vemos iniciativas como el subsidio como el 25 por ciento a la contratación de jóvenes, entre 18 y 28 años, ese tipo de iniciativas pueden también replicarse, extenderse, escalarse en otros países.

Queremos una CAF que mire hacia la micro y pequeña empresa. El camino recorrido en estos tres años de Gobierno nos permite decir, con orgullo, que hemos eliminado la renta presuntiva, que hoy tenemos el 50% de descuento del (Impuesto de Industria y Comercio) ICA, el cien por ciento del descuento del (Impuesto al Valor Agregado) IVA sobre bienes de capital y una reducción de la tasa corporativa de renta que nos hace más competitivos que cuatro años atrás.

Pero acompañar estas medidas de competitividad tributaria no es solamente para lucir bien ante el inversionista, sino para tener las herramientas que precisen desarrollo empresarial y, por ende, más empleo.

Queremos una CAF que trabaje con nuestros bancos nacionales de desarrollo a la cual pueden aplicar nuestros organismos como Findeter, como Bancoldex, el Banco Agrario, donde tengamos, también, a nuestras fiduciarias encontrando esquemas de financiamiento de largo plazo y en mejores tasas.

Y queremos una CAF que haga presencia en la Colombia profunda, que esté con nosotros en el desarrollo de los (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) PDET que hoy están en marcha y tienen la mayor asignación presupuestal que se pueda soñar en tan corto tiempo de implementación. Mucho más, cuando en nuestro Gobierno llevamos 14 Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial constituidos.       

Esa CAF no está lejos de ser realidad, porque está en manos de una persona con las condiciones adecuadas, con el talante adecuado.

Y hacia usted, muy bien, esa bella remembranza de su padre, el doctor José Ignacio Díaz Granados, una animalista por definición, un defensor de la naturaleza, un preservacionista, pero, al mismo tiempo, un fundador de municipios que llegaba al Magdalena y buscaba que se crearán estructuras institucionales que hoy, cuando recorremos ese bello departamento, podemos sentir en nuestros corazones. Solamente, por dar un ejemplo, cuando pisamos el municipio de zona bananera.

Esa evocación que usted hace de su padre es, también, para recordarle a usted el talante que hereda. Su padre fue un hombre de consensos, pero también un hombre de carácter, un hombre de principios, pero un hombre que, también, sabía llegarle al corazón de, inclusive, sus más desafiantes contradictores.

Y me alegra que usted también haga una remembranza de los padres fundadores de esta institución. La voz de Eduardo Frei Montalva, la voz de Carlos Lleras Restrepo, siempre estarán presentes porque fueron ellos los principales inspiradores.

Y hoy podemos decir, como lo planteara el propio Carlos Lleras, la integración es el camino, la integración es el destino, la integración es el tamaño, la integración es el espíritu que hoy, en cabeza de un gran colombiano, este legado que queremos dejar quede para siempre en el seno del Banco de Desarrollo de América Latina.

Muchísimas gracias.

(Fin/zia/epr/mp/aa/ndc/vzg/jd/jpb/gaj)

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