Palabras del Presidente Iván Duque en presentación de logros de Paz con Legalidad

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en presentación de logros de Paz con Legalidad

Apartadó, Antioquia , 23/11/2021

 

 

 

Apartadó, Antioquia, 23 de noviembre de 2021

Sin lugar a dudas hoy nos encontramos en una tierra que ha sido afectada históricamente por la violencia. El Urabá ha sido un territorio de Colombia donde los distintos grupos armados han dejado dolor, desolación y afectación, en hijos, en madres, en hermanos.

Ha dejado muchas familias con una orfandad en el alma. Cuando pensamos en el Urabá también hacemos la reflexión de qué significa la paz. Hoy quiero hacer un énfasis muy especial: la paz es la ausencia de violencia; la paz es el triunfo de la convivencia; la paz es el triunfo del estado de derecho.

Por eso, en Colombia, todos queremos la paz. Aquí los únicos enemigos de la paz son los que, desde la violencia, quieren arrebatarle la esperanza al pueblo colombiano y no se los vamos a permitir.

Cuando hacemos la reflexión de lo que ha sido la violencia en nuestro país, nos damos cuenta que nuestra historia ha estado marcada muchas veces por terribles hechos. También hemos visto la capacidad resiliente de Colombia; la capacidad de sobreponerse a la adversidad; la capacidad de construir tejido social, políticas públicas, teniendo que enfrentar crueles avatares de toda naturaleza.

Claramente tenemos que reflexionar sobre algunos de los factores que han incubado la violencia a lo largo de nuestra historia. Claramente este es el momento para que todos elevemos nuestros corazones, nuestra voz y nuestra conciencia a entender que, para lograr la paz con legalidad, tenemos que ponerle fin al relativismo moral. A lo largo de muchas épocas terminó llegando a lo que eran actitudes justificatorias, bajo la premisa de las causas objetivas del conflicto.

En un estado de derecho, en una democracia vibrante, no existe ni existirá nunca fundamentos, ni razones para que la violencia sea invocada como un mecanismo de reivindicar derechos. Nunca será justificatorio un asesinato, un secuestro, la activación de una mina antipersonal, o el reclutamiento de menores.

Esta mañana, cuando visitábamos a Llano Grande y hablamos nuevamente con personas que le han apostado a la reincorporación, celebrábamos que ellos habían hecho el procesamiento interior, para darse cuenta que la violencia no es ni puede ser un vehículo de justificación de ninguna causa en un territorio como Colombia.

Ese camino de muchos que han hecho esa apuesta es lo que ha motivado también nuestra acción de la paz con legalidad. Porque valorando que cuando se da un rechazo efectivo a la violencia, y se construye sobre la base de reivindicar de verdad, los fundamentos pacíficos de una sociedad, es que empezamos a vibrar con tonos de esperanza. Hoy podemos decir que, en cabeza de muchas familias que hoy transitan hacia la reincorporación, está la piedra angular de la construcción de la paz con legalidad.

En estos tres años y cuatro meses de Gobierno, le hemos dicho a nuestro país, sin temor a equivocarnos, que trabajar por la reincorporación es trabajar por la construcción de la paz en los territorios. Me llena de orgullo que una de las primeras decisiones que tomamos fue pedirle a las Naciones Unidas, apreciado Secretario General, que mantuviera la Misión de Observación, durante todo nuestro Gobierno. Para poder, más allá de cualquier tipo de debate político, ver con ojos de imparcialidad, el compromiso de un Gobierno que quiere construir la paz en los territorios.

Por eso, hoy también podemos decir con orgullo que cerca del 98 por ciento de quienes están en el proceso de reincorporación, tiene acceso a la seguridad social, tiene acceso a los servicios del Estado. Están construyendo más de tres mil proyectos productivos individuales y hemos expandido exponencialmente los proyectos productivos colectivos.

¡Es con hechos que se demuestra que la reincorporación, de la mano de todas las instituciones, produce cambios de fondo y genera esperanza!

Es también con hechos, queridos amigos, que nosotros hemos asumido que la construcción de la paz con legalidad tiene que llevar los servicios del Estado al territorio. Ese ha sido nuestro derrotero, con o sin acuerdos. Es el derrotero importante, porque si al cerrar las brechas sociales, estamos también liberando a muchos integrantes de nuestra sociedad de caer prisioneros en los discursos que pretenden sembrar odio.

Llevar el desarrollo a los territorios es, en sí mismo, apostarle a la paz. Y, como ustedes lo han visto hoy acá, nos sentimos orgullosos de estar próximos a lograr más de 50 mil títulos de propiedad entregados en tan solo tres años y medio de Gobierno. La demostración de que, cuando se quiere, con voluntad política, podemos llevar los títulos de propiedad a la Colombia profunda. En tres años y tres meses, hemos sobrepasado la asignación de títulos de más de diez años.

También nos motiva que, en ese proceso, hoy tenemos más de 2.500 obras PDET que están en ejecución. Muchas de ellas terminadas, con una inversión histórica que supera los nueve billones de pesos, que llega a esos 170 municipios golpeados por la violencia y por la pobreza. Que también tocan la vida de los integrantes de más de 11.000 veredas, y que son cerca de seis millones de ciudadanos, que hoy reciben la presencia del Estado, que hoy ven llegar agua, saneamiento, electrificación, proyectos de integración social, proyectos para sanar a las comunidades, proyectos de deporte, de atención integral a la niñez, gracias al trabajo colectivo y al trabajo interinstitucional. Sin lugar a dudas, gracias a la protección en el territorio de nuestra fuerza pública.

¡Gracias a todos los héroes de Colombia, porque trabajan en el territorio para que esta política beneficie a toda nuestra sociedad!

Nos motiva, también, darnos cuenta que, en la integralidad de la política rural, Colombia tiene hoy una Agricultura por Contrato que va a llegar próximamente a 300 mil pequeños productores que venden sin intermediación. Que la acompaña la más agresiva política de crédito agropecuario de los últimos años y también el otorgamiento de micro seguros rurales.

Que también viene de la mano con los servicios de extensión y que busca, con el sector privado, también sanar heridas. Aquí nos acompañan integrantes de distintas empresas, pero también líderes de la creatividad y de la cultura.

Me alegra verlo acá, maestro Juan Manuel Barrientos, porque tuve la ocasión de conversar con usted y ver cómo, desde su emprendimiento creativo y ese liderazgo en la gastronomía, usted ha invitado a personas que fueron golpeadas por la violencia, y también a quienes estuvieron enfrentando la institucionalidad para que se reconcilien en un proyecto productivo.

Este es un esfuerzo de toda la sociedad y tiene que ser un esfuerzo colectivo. Por eso también nos alegra que este sello de Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial, ahora va a estar próximamente en muchos de los lugares de ventas de alimentos en nuestro país. Pudiendo conectar el consumidor con esas soluciones que hoy son cadenas productivas, que vienen desde la Colombia profunda, sanando heridas y conectándose para sembrar una conciencia en el consumidor de nuestro país.

Nos enorgullece también ver el trabajo decidido para conectar a Colombia, porque la Paz con Legalidad también implica que llevemos las vías terciarias a los lugares más apartados de Colombia.

Gobernador Aníbal Gaviria: durante muchos años la inversión anual en todo el país en vías terciarias era cerca de 100.000 millones de pesos. Hoy, solamente el departamento de Antioquía, tiene ese monto para desarrollarse en los municipios y, sobre todo, en estos lugares de la región que se vieron afectados.

En el caso del Urabá, la demostración más clara de cómo la infraestructura también es Paz con Legalidad, es porque tendremos, antes de terminar nuestro Gobierno, entregadas las vías Mar I y Mar II, que son la oportunidad productiva de todo el Urabá, para el mundo y para nuestro país.

Nos llena también de ilusión, cuando vemos que ni siquiera la pandemia nos distrajo de atender a las regiones golpeadas por la violencia en la construcción de la Paz con Legalidad.

Querido Antonio: hoy lo veías en un centro de atención integral para la primera infancia. Solamente en estos territorios, que fueron golpeados por la violencia, en esos 170 municipios PDET, fueron más de 5 millones de raciones nutricionales que se desplegaron a las familias en los momentos del aislamiento. O cuando se alejó la presencialidad de los centros de atención integral. No quedó un solo niño atrás y avanzamos también en el Plan Nacional de Vacunación en estos territorios, también con quienes están apostando por la reincorporación.

Eso muestra que si un país puede atender la dificultad de una pandemia y seguir abrazando los objetivos de la Paz con Legalidad, es porque esta política trasciende solamente una actitud de Gobierno, consolida recursos, institucionalidad y presencialidad territorial.

¡Gracias a los alcaldes que también han hecho de esta planificación el eje central de su trabajo presente y futuro!

Cómo no valorar que el esfuerzo que se hace desde el Estado. También está en plantearle a Colombia que la construcción de la Paz con Legalidad implica derrotar el narcotráfico y el crimen organizado.

Es mucho lo que se ha dicho y los avances que hemos hablado en materia del proceso de reincorporación de las Farc. Seamos claros: en Colombia ha seguido existiendo el ELN, han seguido existiendo estructuras como el Clan del Golfo, Los Pelusos, Los Caparros, Los Puntilleros y muchos otros. En estos 3 años y 4 meses, los hemos enfrentado con la legalidad, con la Constitución en la mano. También con la ley colombiana, y cuando hacemos golpes a esas estructuras y propiciamos la desmovilización, estamos enfrentando a las estructuras que asesinan líderes sociales, que asesinan personas en proceso de reincorporación, que buscan intimidar las comunidades.

La lucha frontal contra cualquier forma de criminalidad y, sobretodo, con quienes han perseguido a quienes han apostado a la reincorporación, tiene que ser un derrotero indeclinable. Que tengan claro los violentos que, o se someten a la legalidad, o estará también el Estado de Derecho haciendo valer el orden Constitucional de nuestro país.

Me ha llenado también de emoción en este proceso querido Antonio, que hemos podido también llegar a consolidar importantes logros de paz. Cuando se mira objetivamente lo que ha alcanzado Colombia, en el año 2018,19,20 y 21, y miramos de manera agregada, nos estamos encontrando con la tasa de homicidio más baja en un periodo de 4 años desde hace casi 40 años.

Hemos alcanzado las tasas más bajas de secuestro, y sabemos que aun así tenemos que seguir luchando contra el delito y la violencia. Estos logros también reafirman los avances en la Paz con Legalidad. Estos logros reafirman que también los principios de verdad, justicia, reparación y no repetición, no son solamente un anhelo, tienen que ser una realidad.

Colombia, en días pasados, vio cómo con la presencia del Fiscal General de la Corte Penal Internacional, se cerraba un examen preliminar que estuvo abierto durante 17 años. Porque nuestro país tiene una institucionalidad que, desde el poder judicial, vela y quiere velar, por alcanzar esos principios. Es, por supuesto, necesario que, para la consolidación de la paz, la verdad sea una verdad diáfana, una verdad que tenga los principios y fundamentos en la evidencia, que sea incontrovertible. Que también exija de parte de quienes han cometido los más brutales actos de violencia, que solamente la verdad les traerá una verdadera reivindicación.

Pero la verdad requiere justicia, y la justicia requiere sanción. Por eso, los ojos de la sociedad colombiana, con fe y con esperanza, estarán atentos a ver el desarrollo de todos los procesos judiciales, para que las víctimas también tengan la reparación de ver sanciones proporcionales, genuinamente reparadoras. Que también le representen al pueblo colombiano que no serán una vez más parteras de nuevas formas de violencia, sino verdaderas medidas creíbles que queden en la conciencia colectiva.

La reparación, por supuesto, también es un anhelo. La reparación requiere, no solamente la acción efectiva del Estado, sino también el compromiso del victimario, que, con sus bienes, que con la entrega total de los bienes, también se reconcilie con el pueblo colombiano. Que solamente si hay verdad, sanción efectiva, reparación, es como se construye el escenario de no repetición.

Por eso nuestro gobierno ha apoyado las instancias que han sido creadas en la transicionalidad con presupuesto y separando y reconociendo la independencia de poderes, pero siempre guardando el mismo anhelo que tiene el pueblo colombiano de ver que la paz y la justicia, no están separadas, sino que están más unidas que nunca.

Quiero también, hacer un llamado, un llamado a toda sociedad colombiana. En los momentos que vivimos, no solamente de pandemia sino de crisis climática y donde Colombia tiene que enfrentar la pandemia, la crisis climática y avanzar también en la consolidación de La Paz con Legalidad, no existen triunfos individuales. Aquí no se trata de alcanzar triunfos individuales, sino de alcanzar una verdadera victoria colectiva. Colombia necesita sacudirse para siempre de la violencia, del narcotráfico y de otras expresiones que, a lo largo de nuestra historia, nos han dejado muchos, muchos momentos de desolación en el alma.

Claramente, si nosotros hacemos esa apuesta por el triunfo colectivo, el triunfo colectivo de Colombia está en que la inversión en todos los territorios avance. Podemos decir con orgullo que en este gobierno hemos dejado ya materializada cómo política de estado, la educación universitaria gratuita en las instituciones públicas, para la clase media emergente, para los estratos 1,2 y 3, los más vulnerables. También podemos decir que el 48% de todas las transferencias sociales que se han realizado en Colombia en los últimos 20 años, han ocurrido en este gobierno para llevar la presencia social del estado a cada rincón del territorio.

Queridos colombianos: avanzar en la agenda de Paz con Legalidad es reconocer lo que también ha dicho la honorable Corte Constitucional, que reconoce los desarrollos en nuestra carta política y en nuestra normatividad. También da los márgenes de interpretación y de aplicación, con las prioridades que le quiere dar una administración. Le hemos dado prioridad a la reincorporación porque, sin ella, nada es exitoso. También hemos llevado la inversión a los territorios. Como lo decía el propio alcalde Cañizales, que me lo decía con la mano en el corazón: nunca se había imaginado que en su administración iba a llegar tanta inversión del gobierno central para material los planes de desarrollo con enfoque territorial que hemos logrado concertar con las comunidades.

Más de 220.000 personas, más de 135.000 propuestas para dejarle a Colombia 16 planes, 14 de los cuales se han labrado en nuestro gobierno. ¡Es con hechos cómo se construye La Paz!

Quiero agradecerle a las Naciones Unidad, querido Antonio, agradecerte a ti ese amor por este país. Agradecerle a Carlos Ruiz, a todas las agencias del sistema de Naciones Unidas aquí presentes. Agradecerle a todo el equipo en territorio, agradecer también a la Unión Europea, que ha estado presente acompañándonos, agradecerle también a todo el equipo del cuerpo diplomático, queridos embajadores.

Todos ustedes han acompañado a Colombia y han buscado soluciones y han movilizado recursos. Hemos recibido más de 133 millones de dólares de cooperación para acompañar nuestra agenda de Paz con Legalidad y de Paz Territorial.

Aunque la mayoría del esfuerzo y el gran esfuerzo se hace con recursos colombianos, del presupuesto de Colombia, las regalías de Colombia, ese trabajo con la comunidad internacional también nos permite a nosotros, que ustedes sean validadores de lo que se adelanta en el territorio.

También, que sigan avanzando como escrutadores. Porque este proceso no termina en cinco años, esto avanza por una década más y serán muchos los peldaños que tendremos que pasar y tendrán que ser muchas las adversidades que tendremos que sortear. Pero el hecho de estar todos juntos reivindica, también, que esto debe ser un triunfo colectivo.

Quiero agradecerle, también, a las víctimas. A ellos, agradecerles su generosidad de alma, agradecerle, a muchos de ellos, su sentido de perdón.

A veces, sería casi incompresible, después de tanto dolor causado, ver tanta generosidad. Pero eso también demuestra la grandeza de Colombia y, esa grandeza, tiene que ser correspondida sobre dos pilares: primero, que al extender por 10 años más la ley de víctimas, podamos avanzar en la reparación individual y colectiva. También, que esas 16 curules, que son para ellos, para las víctimas, no para los victimarios, garanticen su voz, su voto y su participación en las políticas públicas. Para que, en efecto, ellos sientan la presencia y la reparación genuina de parte del pueblo colombiano.

Quiero a esas víctimas, decirles de corazón, que estamos y estaremos siempre de su lado. Y quiero agradecerles a todos los funcionarios del Gobierno Nacional y de los gobiernos territoriales. Ustedes, en los territorios, están por encima de las rencillas políticas, donde muchas veces no se reconocen aciertos y logros porque está presente el ambiente electoral. 

Pero, la verdad, es que ustedes en el territorio los que, con hechos, también se conectan y conectan al Estado con tantas familias.

Quiero, por supuesto, también, agradecerle a la Defensoría del Pueblo, agradecerle a la Procuraduría, agradecerle a la Fiscalía General de la Nación, a la Registraduría, que han estado en los territorios construyendo este esfuerzo de todo un país. 

Secretario, su presencia en Colombia tiene muchos símbolos. Que esta sea la primera visita tuya, Antonio, después de esta pandemia, visita en territorio, es un mensaje que recibimos en Colombia con muchísimo afecto. Que estés presente en tu primera primera visita que adelantas con Katerina en nuestro territorio, también representa que, ustedes como familia, están unidos con el pueblo colombiano. 

Gracias a todos los aquí presentes. Este esfuerzo y el esfuerzo que tenemos por delante, es grande. Tenemos que seguir construyendo la Paz con Legalidad con obras, con hechos, cerrando brechas, pero, también, derrotando el crimen, el delito y, sobre todo, sembrado desde edad temprana, una cultura de paz. 

Cuando sembramos en cada niño de Colombia la idea de que no existe justificación alguna de la violencia, estamos garantizando la construcción de la paz del futuro. 

Solamente, cuando en la conciencia y en el corazón de cada colombiano esté que la violencia debe ser rechazada, nunca premiada, y nunca validada, y nunca instrumentalizada bajo criterios de razones o fundamentos objetivos, habremos derrotado, para siempre, cualquier forma de violencia.

Que este sea un día donde todos podamos unirnos como país para darnos cuenta de lo mucho que podemos lograr y la Paz con Legalidad, no es teórica ¡es un hecho!

Muchísimas gracias. 

(Fin)

Sistema Web Presidencia


Dependencias Presidencia