Palabras del Presidente Iván Duque en el Diálogo de Acción Climática para las Américas

Discurso

Palabras del Presidente Iván Duque en el Diálogo de Acción Climática para las Américas

Bogotá , 8/09/2021

 

 

 

Bogotá, 8 de septiembre de 2021.

Yo quisiera, apreciados presidentes, empezar mis reflexiones desde una perspectiva de un país como Colombia y poner esto en el contexto del reto que tenemos en el mundo.

Cuando hablamos de un país como Colombia, estamos hablando de un país que tan solo representa el 0,6 % de las emisiones globales de gases efecto invernadero.

Pero estamos hablando, también, de un país que tiene una matriz energética limpia, una matriz energética, donde más del 78 % son energías renovables. Hemos dado un paso muy importante en las renovables no convencionales.

Somos un país que está dentro de los 20 más amenazados por los efectos del cambio climático.

Y somos un país que tiene la mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado, después del Brasil. Sumado, también, al hecho que en nuestro territorio está el 52 % de los páramos del planeta, también, conocidos como ecosistemas de alta montaña.

Y aún en estas condiciones que son tan complejas nosotros, sabiendo que con estas condiciones nos definimos como Nación, vamos a llegar a Glasgow (Escocia) con una idea muy concreta, llegar con un compromiso en reducir en 51 % nuestras emisiones de gases efecto invernadero de cara al año 2030.

Pero, también, asumiendo una ruta para llegar al año 2050 con la carbono neutralidad.

Estas declaraciones de ambición climática son importantes, fijan una hoja de ruta. Y vamos a estar presentando al Congreso de nuestro país, en los próximos días, un proyecto que se convertirá en Ley de la República –que la denominamos la Ley de Acción Climática– para soportar esta ambición y convertirla en una política de Estado que una, no solamente a nuestra administración y a las administraciones locales, sino con quienes nos sucederán en el tiempo.

Transición energética

Pero es muy importante decir que alcanzar estas metas requiere acción inmediata y nosotros tenemos algunos aspectos para compartir. En primer lugar, la Transición Energética.

Nosotros teníamos en el año 2018 cerca de 35 megavatios de capacidad instalada de energías renovables no convencionales, que era al equivalente al 0,2 % de nuestra matriz energética. Ya, entre proyectos que han concluido, proyectos en construcción y proyectos nuevos vamos a pasar de ese 0,2 % al 14 % de nuestra matriz. Y llegaremos a superar el 80 % de nuestra matriz con energías renovables.

Y por eso, como bien lo anotaba el secretario (John) Kerry (Enviado Especial de los Estados Unidos para el Cambio Climático), hay un compromiso de parte nuestra para invitar a otros países de la región y que nos pongamos esa gran meta que es lograr, para el año 2030, que el 70 % de nuestras fuentes de energías sean renovables. Esto es fundamental, porque es el mayor dinamizador y es, además, el activante de este proceso de reducción efectiva de los ases efecto invernadero.

Movilidad limpia y reforestación

Pero es, también, muy importante resaltar los avances que debemos hacer en movilidad limpia. Hace tres años logramos finalizar la Ley de Movilidad Limpia que incentiva el uso de carros eléctricos. Y nos habíamos puesto la meta de llegar a 6.000 vehículos en los primeros cuatro años. Esa meta la estaremos superando en este mes y hoy tenemos una flota de transporte de carga eléctrica y transporte de pasajeros, públicamente, que representan las flotas más grandes de la región.

Hacer incentivos de carácter normativo para hacer esa transición acorde con la mayor llegada de energía renovables no convencionales es necesario y hace parte, también, de los efectos que queremos alcanzar.

Los árboles. Los árboles son la mejor tecnología existente para la captura de gases efecto invernadero, pareciera casi que casi exótico decirlo, pero es verdad. Y por eso la reforestación, la recuperación de áreas que han sido afectadas es un deber moral para nosotros.

Nos hemos unido también a las iniciativas de Foro Económico Mundial de lo que se conoce como el One Trillion Trees Initiative y queremos, por supuesto, involucrar al sector privado. Y nuestra meta es sembrar 180 millones de árboles para agosto del año 2022. Y para diciembre este año llegar con 122 millones de árboles.

Obviamente y la idea es ir redefiniendo estas metas e integrar sector público y sector privado en alcanzar estos propósitos.

Hemos, también, fijado un derrotero como país y es alcanzar cero deforestaciones para el año 2030 y eso debería ser una invitación para todos los países que estamos, también, en la cuenca del Amazonas.

Colombia solamente representa el 6% de la cuenca del Amazonas, pero ese 6% es el 35% de nuestro territorio. Y si le agregamos otros componentes de bosque tropical estaríamos hablando del 52% del territorio colombiano.

Por eso, cuando hablamos de cero deforestaciones es, también, para contribuir a la captura de gases efecto invernadero.

Es necesario desarrollar los esquemas de economía circular, producir conservando y conservar produciendo, que esto parta desde la acción pública pero que, también, involucre a los privados.

Y que se entienda con el desarrollo de mercados voluntarios y regulados en materia de reducción y captura de emisiones, que allí puede haber, también, una monetización efectiva que premia la responsabilidad con el medio ambiente.

Y, desde luego, tenemos que asumir, también, el compromiso de trabajar con nuestros pueblos indígenas y las comunidades ancestrales para que jueguen un papel decisivo en esta protección, en esta reforestación, pero también en contar con ellos para hacer protectores de los grandes trapecios de biodiversidad.

Y lo menciono, porque hemos sacado adelante un decreto para el desarrollo de productos no maderables que permite enfrentar la deforestación, pero al mismo tiempo vincular a las comunidades indígenas en la protección, por ejemplo, de frutos amazónicos e incluirlos en cadenas globales de valor.

Hay que actuar, señores presidentes, también, en combinar las herramientas e incentivos, con sanciones drásticas y oportunas, a quienes están participando en ecocidios, a quienes están destruyendo la naturaleza. Sacamos una nueva ley de delitos ambientales que, esperamos, nos permita no solamente ser disuasivos, sino también ser drásticos cuando se presentan estos crímenes.

Y no puedo dejar, también, de mencionar el propósito de avanzar hacia una ruta del hidrógeno siguiendo, también, la buena referencia y el liderazgo que en la materia ha tenido nuestro buen amigo, el Presidente (de Chile) Sebastián Piñera.

Éstas son acciones que estamos haciendo desde Colombia y que vamos a llevar a Glasgow. Pero quiero aprovechar este encuentro regional para dejar planteados unos temas y unas discusiones que son necesarias.

Soluciones financieras

La primera, identificar las soluciones financieras para que nuestros países pueden acompañar esta agenda. Esto requiere que las ventanillas del sector privado, los organismos multilaterales, sean efectivas y tengan líneas especializadas para que el sector privado se comprometa con estas acciones.

Se necesita, desde luego, desarrollar los mercados de carbono en nuestros países y, tal vez, soñar con una gran coordinación que nos permita tener un mercado regional para tener economías de escala.

Y es necesario, también, abrir una posibilidad, y es el financiamiento de las estrategias de acción climática, también, a nivel subnacional en ciudades y en estados.

Desde luego, hoy quiero, también, levantar la voz para decir algo con claridad, que recoge algo que fue planteado por el Presidente Alberto (Fernández de Argentina) en sus palabras iniciales y también por mí, es necesario que tengamos herramientas novedosas desde los organismos multilaterales de crédito.

Y, a mi juicio, eso implica que establezcamos sistemas de condonación o de neutralización de deuda contra objetivos logrados en materia de acción climática, que en la medida que se vayan cumpliendo muchas de estas metas pueda existir conmutación o condonación efectiva de créditos. Y esto es importante por el contexto que se vive en América Latina de limitada capacidad fiscal para atender las emergencias derivadas del covid-19.

Invitar al Banco Interamericano de Desarrollo, invitar al Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), invitar al Banco Mundial, al Fondo Monetario, a CABEI, al Banco, también, Centroamericano, al BCIE, de Inversión e Integración Económica, es vital y tener estos mecanismos con objetivos medibles, es una forma, también, de aportar recursos efectivos.

Yo no puedo, también, dejar de mencionar que se requiere un marco regional de Nature Based Solutions, de Soluciones Basadas en Naturaleza, donde tengamos la posibilidad de tener regulación homogénea y, también, de premiar a los países que apuestan por la sostenibilidad.

Producción sostenible

Y aquí quiero dejar un comentario, que yo sé que generará controversia, pero es necesario. Por muchos años, el concepto de competitividad estuvo ligado a donde se podía producir más barato, pero nos hemos dado cuenta que, muchas veces, se pensaba en donde producir más barato, pero esa producción era de la mano con mayor contaminación ambiental.

Hoy lo que necesitamos abordar no es solamente donde se produce barato, no. Es donde se produce sostenible. Y que ese factor de producir en lugares sostenibles, sea, también, una forma de vincular a los consumidores con la militancia en productos amigables con el medio ambiente.

Desde nuestro Gobierno estamos trabajando con una mirar la competitividad de nuestros países a la luz de qué tan sostenibles son nuestras matrices energéticas, el manejo de desechos, el manejo, también, de las cuencas hidrográficas.

No podemos dejar de mencionar que es necesario plantear sellar áreas protegidas, a través de sistemas de compensación. En esto hay una experiencia maravillosa del Presidente Carlos Alvarado (de Costa Rica), a quien saludo, y que nos puede permitir a nosotros, también, integrar estrategias en la región.

No dejar por fuera los océanos. Colombia es uno de los 21 países bioceánicos del mundo, como lo son varios de los países que nos acompañan hoy; pero recuperar la protección coralina es vital y extender las áreas protegidas, proteger la pesca de tiburones y tener, además, un incentivo para limitar los plásticos de un solo uso y tener un mayor consumo sostenible en la sociedad hacen parte de nuestras estrategias.

Dos comentarios con lo que quiero también dejar un aporte a la conversación. El uso de tecnologías de la cuarta revolución industrial para hacer medición, y tener medición efectiva en tiempo real sobre muchos de los indicadores, es necesario.

Pero, también, viendo la evolución de los criptoactivos, importante, también, vincular el desarrollo de criptoactivos a que mucho de su rentabilidad, también, esté orientada a proteger distintas áreas que son necesarias para el planeta.

Así que, apreciados presidentes, de cara a lo que será Glasgow, esta será la COP26, pero hay otra COP que también es hermana de la COP26, que será en la COP15 de biodiversidad.

Lo que se establezca en Glasgow, tiene que ser para actuar ya, actuar rápido y que haya compromisos efectivos, también, de los países que han sido mayores contaminados y que tienen hoy escalas de desarrollo superiores para que aporten recursos.

Pero, también, es muy importante que dotemos de recursos la agenda que acompaña la COP26, que es la de proteger la biodiversidad del planeta, porque es allí donde está, también, la posibilidad de capturar, de reducir emisiones y de garantizar que las especies del planeta cumplan su deber en los ciclos de vida de nuestra flora y nuestra fauna.

De manera que, presidentes, esta intervención es para decir que Colombia está comprometida con acciones concretas y que esperamos que, como región, el mensaje que salga de Glasgow nos permita tener soluciones prácticas; empezando por la disponibilidad de recursos y la creación de herramientas de compensación de deuda frente a los cumplimientos de los objetivos derivados de esta acción climática.

Muchísimas gracias.

(Fin/gaj)

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