Palabras del Presidente de la República, Iván Duque Márquez en la instalación de Vigésimo Séptimo Encuentro de la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo

Discurso

Palabras del Presidente de la República, Iván Duque Márquez en la instalación de Vigésimo Séptimo Encuentro de la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo

Bogotá , 1/09/2021

 

 

 

Bogotá, 1 de septiembre de 2021

Muy buenos días a todos ustedes.

Es con profundo agrado y honor que acompaño, una vez más, este Encuentro de la Jurisdicción Contencioso Administrativa.

Y me gusta el nombre que ha sido planteado para este Encuentro: "Tiempos Difíciles". Y la acción de la justicia y de esta jurisdicción en tiempos difíciles.

Claramente, el mundo ha vivido momentos estremecedores. Millones de personas han perdido la vida con la llegada de un enemigo invisible, imprevisto. Y esa imprevisión ha afectado también la interacción humana, ha afectado la economía, ha afectado el empleo, ha afectado también los indicadores de equidad, y ha generado retrocesos en muchos lugares del mundo en materia de pobreza.

Un hecho de esa naturaleza es difícil de describir con parangones. Porque, tal vez, se trata de la crisis más estremecedora que ha vivido la humanidad desde la Segunda Guerra Mundial. En el caso particular de la salud pública, solamente puede ser comparable con los efectos devastadores de la 'Peste Española' que se vivió hace cerca de 102 años.

Pero ni siquiera tratando de buscar esos referentes encontramos una similitud con el alcance, las repercusiones que ha traído la pandemia del covid-19. Porque se trata de la primera pandemia de la globalización.

Y que también la alimenta y la promueve otra pandemia, que ha afectado al mundo entero: la pandemia de la pos verdad. La pandemia que busca generar criterios a partir de percepciones y, que hace que sea la velocidad de los algoritmos y las tendencias, la que termine difundiendo odios, mezquindades, sesgos y prejuicios.

Por eso, enfrentar una pandemia en medio de esta situación es aún más compleja. Porque justamente esa pos verdad, de la cual se vale el populismo y la demagogia en el mundo entero, ha hecho que se tengan que enfrentar los grandes retos de la salud, con los más elevados niveles de polarización política que se hayan conocido en los últimos años.

Este es un fenómeno que se presenta desde los Estados Unidos hasta la Patagonia, que se ve a lo largo de toda Europa, y que también hace presencia en Asia y en África.

Y, por lo tanto, los retos de las sociedades son cada vez más exigentes.

Actuar con la claridad de las políticas públicas, actuar con la necesidad imperiosa de atender las necesidades humanas, pero tener la capacidad no solamente de comunicar, sino de desvirtuar los efectos de la pos verdad, que muchas veces se afincan en el criterio de decir una mentira repetidas veces hasta convertirla en verdad.

En el caso particular de nuestro país, esta pandemia irrumpió en nuestras vidas en marzo del año pasado. Ya veíamos lo que estaba ocurriendo en Wuhan, y lo que ocurría en Europa, y se veía la llegada inminente de este enemigo. De hecho, los primeros estudios del Instituto Nacional de Salud mostraban que en nuestro país podríamos llegar a tener más de 100 mil muertos en las primeras 14 semanas, de no actuar con las medidas necesarias.

Nunca en la historia de Colombia un presidente y el poder ejecutivo, habían tenido que decretar un Aislamiento Preventivo Obligatorio que, en aras en de la salud, restringía libertades individuales, restringía la movilidad, y, sobre todo, tenía también que concentrar esfuerzos de aislamiento en las poblaciones más expuestas a los efectos letales de este virus.

Esas medidas que se tomaron, que fueron dolorosas, sabemos también que nos permitieron tomar otras medidas adicionales, y que hoy, cuando miramos en retrospectiva, entendemos su valor.

El Aislamiento Preventivo Obligatorio nos permitió a nosotros aumentar en semanas las Unidades de Cuidado Intensivo hasta duplicarlas, pasando de 5.300 a más de 13.000; nos permitió pasar de un laboratorio a más de 168 con capacidad de procesar más de 100 mil pruebas darías de ser necesario; nos permitió poder tener disponibilidad en el sistema hospitalario y a estructurar un sistema para darle a nuestro país una reserva estratégica nacional, con elementos de protección para el personal de la salud.

Nos permitió también diseñar unas medidas económicas y sociales que marcan un hito histórico. Nunca, en la historia de nuestro país, se había tomado una medida para subsidiar el 40 o el 50% del salario mínimo legal mensual, para proteger la seguridad laboral de cerca de 4 millones de trabajadores. Nunca en la historia de nuestro país habíamos creado un sistema de transferencias no condicionadas como Ingreso Solidario, que es una renta básica de emergencia y que ha llegado a más de 3 millones de hogares.

Nunca se había implementado medidas de asignación extraordinarias en los giros tradicionales de las transferencias condicionadas, ni se había logrado habilitar un sistema de protección crediticia con cerca de 90% de garantías sobre créditos para proteger la nómina, o, lo que es aún más desafiante, para proteger todo el capital de trabajo de cientos de miles de empresas.

Medidas de esa naturaleza, sumadas a una enorme cantidad de decretos de emergencia en dos emergencias económicas, nos permitieron a nosotros palear y enfrentar semejantes desafíos. Pero no lo hicimos solos, ni esto es una acción individual. Es justamente la debida encarnación de la colaboración armónica entre poderes.

No hubiéramos podido atender estas necesidades de no haber contado con el apoyo de la Corte Constitucional de Colombia, avalando más de 90 decretos que salieron en las dos emergencias. Ni lo hubiéramos podido lograr sin el apoyo incondicional de las Jurisdicción Contencioso Administrativa, no solamente a través de la sala de consulta a la cual hemos apelado como ningún otro Gobierno, sino también en las instancias decisorias del Consejo de Estado y también de los tribunales.

Esa es la demostración más fehaciente, que aún en los momentos de mayor crisis, de mayores desafíos en la independencia de poderes, pero en la colaboración armónica, se encuentran soluciones que solamente validan la fortaleza de nuestra democracia como una de las más antiguas de este hemisferio. Que, además, se hace también valerosa, cuándo vemos que las implicaciones de las decisiones realmente ayudaron a salvar vidas y a mantener nuestro aparato económico de manera progresiva y gradual, retornando con protocolos de bioseguridad a una actividad que primero era totalmente adaptativa a los estragos de esta enfermedad y que después, con el horizonte de la vacunación, nos ha permitido, también, dar pasos adicionales.

Por eso, a mí me parece también importante destacar que, en estos momentos difíciles, en estos tiempos difíciles y retadores nuestro país ha podido también contar de una estructura normativa que nos permitió desarrollar un plan Nacional de vacunación para adquirir las vacunas, para distribuir las vacunas y hoy en, esta sesión, podemos señalar que ya son más de 35 millones de dosis que se han aplicado en todo el territorio nacional.

Eso quiere decir que cerca del 45% de nuestra población tiene al menos una dosis, y que estamos llegando al 29% con dosis completas. Y eso nos permite cabalgar hacia la meta que cumpliremos de tener, como mínimo, 35 millones de colombianos con vacunas completas, lo que significa el 70 % de la población inmunizada. Y digo como mínimo, porque ya estamos dando los pasos hacia la población mayor de 12 años, de tal manera que podamos alcanzar una genuina inmunidad colectiva.

Y eso se logra también porque hemos contado con el acompañamiento no solamente esa jurisdicción, sino también de la jurisdicción ordinaria, de la jurisdicción constitucional. Y eso valida que en un estado social de derecho, todas las instituciones son capaces de unirse para preservar el valor intrínseco de nuestra Carta Política, que es la de tener una sociedad más equitativa. Porque el nuestro Plan Nacional de Vacunación ese ha sido el norte, esa ha sido la brújula, el faro y el corifeo. Ese ha sido el instrumento a través  del cual la vacunación ha llegado a todos los rincones de Colombia, a todos los  estratos, a toda la población. Empezando por el propio ejemplo el Presidente de la República, porque me apliqué las vacunas conforme a lo establecía el Plan Nacional de Vacunación, después de tener 14 millones de compatriotas vacunados.

Estos son los logros que hemos tenido como país, que nos pertenecen a todos. Pero yo quiero hoy también destacar que ni siquiera la pandemia nos pudo arrebatar el devenir institucional corriente, tradicional. En medio de la pandemia, el país apeló a la virtualidad; el Congreso de la República sesionó en la virtualidad y ustedes sesionaron en la virtualidad y siguieron cumpliendo el deber.

Tal vez no somos conscientes de esto, pero miremos los referentes con otras naciones del hemisferio. En medio de la pandemia, en nuestro país, sacamos adelante un nuevo Código de Procedimiento Administrativo al que llamamos Cepaca y que representa, en sí mismo, una reforma a la justicia.

Porque las reformas de la justicia son múltiples y esta es una de las más importantes. No solamente mejorando los instrumentos para la consolidación jurisprudencial, dotando de mejores herramientas para el funcionamiento y la operación de la jurisdicción en todas sus escalas territoriales, pero también dando pasos para la simplificación de trámites y, de una vez, armonizándose con un entorno de justicia virtual o digital.

En medio de esta pandemia sacamos adelante la primera reforma a la justicia en 25 años. Me parece muy importante destacar elementos que han sido del clamor también de esta jurisdicción. Doctora Martha: en alguna de nuestras conversaciones, usted me decía que es muy difícil hablar de justicia, cuando no se tiene la certidumbre presupuestal que alimenta el funcionamiento corriente de la rama.

Gracias a la reforma, no solamente estamos generando ya la eliminación de esa incertidumbre, porque hay una proyección de recursos y de asignación presupuestal, sino que estamos dando pasos también hacia la paridad. Estamos dando pasos importantes hacia mejorar los procesos de selección y estamos dando pasos para la descongestión y que eso también permita actualizar la respuesta jurisprudencial a las necesidades, no solamente del presente, sino que también puedan eliminar la acumulación de procesos del pasado.

Y hemos logrado, en medio de la pandemia, firmar una operación de crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo para la digitalización de la justicia, empezando por las altas cortes. Otro logro importante: en medio de la pandemia hemos logrado también avanzar en normas tan importantes como la que permite una sanción severa a los violadores y asesinos de niños, en virtud del artículo 44 de nuestra Constitución, que pone los derechos de los niños por encima de los demás.

Y que establece la pena máxima de 60 años, con una revisión garantista, por cierto, a los 25 años. Pero que, de la mano con la imprescriptibilidad que también fue aprobada en medio de la pandemia, Colombia ha logrado tener el marco normativo más fuerte de toda América Latina para la protección y el tutelaje de los derechos de los menores.

En medio de esta pandemia también hemos dado pasos importantes en la política carcelaria y penitenciara. No solamente hemos alcanzado los menores niveles de hacinamiento, sino que hemos construido nuevas estructuras carcelarias inauguradas por primera vez en casi una década. Además, cursan hoy en el congreso, proyectos tan importantes como lo relacionado con el fortalecimiento de los consultorios jurídicos, también el fortalecimiento de los sistemas alternativos de resolución de conflictos y hemos dado ya pasos también normativos que nos permiten sancionar ya, de manera implacable, los delitos ambientales.

Ver que, en medio de tanta adversidad, de tanta incertidumbre, las instituciones marchan con estas reformas, es una demostración de la resiliencia de nuestro país. Y que también se une a una idea muy concreta: por más de que la pandemia distraiga acciones del Estado y obligue a esfuerzos extraordinarios, el Estado no deja de cumplir el deber. Decía un célebre escritor norteamericano, que en las políticas y en el estado se puede tener las propias opiniones, pero no los propios hechos.

Y, por eso, la defensa de la verdad tiene que ser factual y tiene que estar soportada en la evidencia. Sorprende, cuando vemos liderazgos políticos en el país, que sencillamente se afianzan en la pos verdad, porque no quieren reconocer la evidencia y los hechos.

Pero en medio de esta pandemia seguimos avanzando en la protección de la vida. Registramos el año pasado la menor tasa de homicidios en 46 años. En el 2019 registramos la cuarta menor tasa de homicidios en 40 años y la meta de este año es seguir consolidando lo que ya es y debe ser una política de estado que nos permite de 7 de agosto de 2018 a 7 de agosto de 2021, con los referentes anteriores, mostrar que Colombia registra hoy las menores tasas de homicidio en prácticamente 4 décadas.

Se ha registrado también las menores tasas históricas de secuestro desde que existen esas estadísticas, y hemos avanzado la lucha contra el crimen organizado no solamente teniendo las mayores incautaciones históricas, sino también la erradicación de cultivos ilícitos. Hemos dado también pasos en materia económica y lo hemos dado sobre la base de que nuestro país debe ser más competitivo, porque en medio de esta pandemia y sabiendo las afectaciones que sufrimos el año pasado, hoy nuestra economía se ve nuevamente vigorosa, creciendo más de un 17% en el segundo trimestre del año o, como lo veíamos ayer con las cifras del DANE, ya recuperando millones de empleos, no solamente frente al año anterior sino frente al pasado mes de junio.

Y eso nos motiva a que, muy pronto, si seguimos avanzando en la dirección correcta y si logramos crecer por encima del 7% este año alcanzando el mayor crecimiento de este siglo, estaremos también muy pronto recuperando niveles de desempleo pre pandemia.

No para estancarnos allí, sino para seguir con el impulso y seguir en la reducción de ese indicador.

Pero las conquistas de equidad también son una realidad en nuestro estado social de derecho. En medio de esta pandemia surgió la educación pública universitaria gratuita, para los estratos 1,2 y 3. En medio de esta pandemia sacamos adelante el subsidio al empleo de los jóvenes entre 18 y 28 años, para que, justamente, derrotemos ese fantasma del desempleo juvenil.

Ya son más de 30 mil aplicaciones en menos de 1 mes de la vigencia de esa medida y esa la demostración de que aquí se puede seguir sembrando equidad y que, además, lo afianza el hecho de haber entregado los mayores subsidios de vivienda de la historia de nuestro País en estos tres años de Gobierno.

Y déjenme y les comparto lo siguiente: en el año 2019, en Colombia se vendieron cerca de 195 mil viviendas. Obviamente, principalmente en las viviendas de interés social. En el año 2020, en el año de la pandemia, fueron 205 mil, el año de más ventas históricas de vivienda en la historia de nuestro país y en este año llegaremos a superar las 220 mil, donde el principal foco son las viviendas de interés social. Eso es equidad, una sociedad de propietarios.

Hemos avanzando también en la paz con legalidad, porque la pandemia tampoco nos ha arrebatado la idea de implementarla en los territorios. Son más 600 mil millones de pesos invertidos en obras con impuestos; más de 4 billones de pesos a través del sistema de regalías y el OCAD PAZ y avanzamos también hacía los proyectos productivos individuales y colectivos. Sabemos que las garras nefastas de los enemigos de la paz, que son los violentos, han intimidado y han asesinado a líderes sociales, pero los enfrentamos con total determinación.

Este año tenemos reducciones en los homicidios múltiples y colectivos, y tenemos también reducción en el asesinato de líderes. Pero no nos podemos regocijar solamente con las reducciones, tenemos que hacer una política pública de total armonía ante poderes para desmantelar esas estructuras.

Y todas esas responsabilidades se han cumplido, en medio de una pandemia que para muchos países es solamente su tarea exclusiva.

Y, quiero entonces, hacer también una referencia hoy aquí: los retos que debemos alcanzar juntos en este año que nos queda Gobierno o en estos 341 días.

Quiero, en primer lugar, hacer referencia a la vacunación masiva. Todos tenemos que caminar en ese propósito. Ayer ya pudimos anunciar el certificado de vacunación como una herramienta que beneficia a toda la sociedad y que nos va a permitir dar pasos para solicitar requisitos en distintos espacios.

La reactivación segura es la única forma de cerrar brechas y, por eso, también, tenemos que ser implacables con los que han pretendido, a partir de la violencia, bloquear esa reactivación.

Todos entendemos la importancia de escucharnos pacíficamente, de obrar y de responder pacíficamente. Pero no podemos ser tolerantes con ninguna forma de violencia, que atente contra los derechos individuales y colectivos.

Tenemos que concentrarnos en la atención de los más pobres, de los más vulnerables y, por eso, la profundización de esta agenda de equidad. Por eso la conquista la educación universitaria, pública, técnica y tecnológica gratuita para estratos 1, 2 y 3.

La estabilización de las finanzas públicas, que esperamos lograrla rápidamente con el Congreso.

El empoderamiento de los jóvenes y óigame esto, doctora Martha, en medio de esta pandemia sacamos la reforma de un código electoral, que le pone fin a esa figura anacrónica y anquilosada de un código que vergonzosamente antecedía a una nueva constitución como fue la de 1991.

Y, hoy, ese código electoral que está bajo revisión de la honorable Corte Constitucional, trae consigo la paridad, la digitalización, las nuevas herramientas de cedulación, las nuevas condiciones para tener una democracia más transparente y dinámica. También, en este año 2021, donde celebramos 200 años de nuestra primera Constitución y 30 años de la carta del 91, tendremos el próximo 5 de diciembre la lección de los consejos municipales de juventud. Donde por primera vez en este hemisferio, un país en una elección popular y abierta, verá jóvenes entre 14 y 28 años, yendo a las urnas para elegir a sus representantes para incidir en las políticas públicas.

Esa es la más grande y viva demostración de una ciudadanía juvenil, que se convertirá el semillero de nuevos liderazgos y en la más importante prueba para demostrar que una sociedad democrática, la propuesta es mucho más efectiva que la protesta.

Y quiero, también, resaltar el compromiso con la seguridad. Un compromiso indeclinable, porque la seguridad no es opresión, la seguridad es un bien público y es un valor democrático y la seguridad nos pertenece a todos.

Por eso, yo quiero cerrar diciendo lo siguiente: la jurisdicción contencioso administrativa ha cumplido un papel histórico, siempre relevante, siempre vigoroso. Siempre he hecho referencia en estos encuentros a esa voz y a ese espíritu del jurisconsulto de José Ignacio de Márquez. Pero también a la propia figura del libertador, que vio en el Consejo de Estado, en su etapa embrionaria, esa fuente y ese acervo de conocimiento para orientar la postura del gobernante. Y mi respeto y mi respaldo siempre a esta jurisdicción.

Y mi última reflexión hoy tiene que ver con nuestra democracia. Una democracia es fuerte cuando tiene propuestas y debates argumentativos, cuando hay, claro, discrepancias, pero hay mecanismos de consenso.

De cara lo que le viene a Colombia para el proceso electoral del 2022, queremos una política con altura, con un sano debate ideas y no lo que hemos visto tristemente Y es que cuando empiezan a surgir candidaturas viene el agravio, el desprestigio, la agresión, la pos verdad. Son esos sentimientos hirsutos de ver en la política expresiones de odio los que tenemos que rechazar, y, más bien, concentrarnos en que la libertad de elegir en democracia sea la que le permite al ciudadano discernir en la calidad de las propuestas y, en su materialización, cuál es el devenir de la nación.

La rama judicial no puede ser indiferente a esos accionares de muchos, de deslegitimar, de agraviar, de desprestigiar y de tratar de enlodar. Porque, con ello, lo único que logran es minar la capacidad crítica y analítica genuina del ciudadano.

Por eso, todos en la colaboración armónica, tenemos que garantizar el proceso electoral más transparente en la historia de nuestro país y tener también el dedo inquisidor para señalar a quienes quieren, a través de la pos verdad, deslegitimar la esencia misma de la democracia, que es la elección libre de los ciudadanos sin ningún tipo de contaminación en sus mentes y en sus corazones.

Yo quiero agradecerle señora, Presidenta y señor vicepresidente por esta invitación.  Decirle a todos ustedes que sigo trabajando, reconociendo su independencia y su valor. Que reconozco como nadie el esfuerzo que ustedes adelantaron en momentos tan difíciles y aciagos. Que, hoy, cuando el mundo ve un encuentro como este se puede dar cuenta por qué Colombia es Colombia, por qué Colombia es una nación que, a pesar de las adversidades, tiene unas instituciones que nos hacen sentirnos grandes. Que, en medio también de sus imperfecciones, como es hoy, nosotros somos conscientes que nuestra democracia la tenemos que preservar entre todos.

Muchísimas, muchísimas gracias.

(Fin/agp/mag/pm/ngv/vz/dlg/jmp)

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