Palabras del Presidente Duque durante la conmemoración del Día de Libertad Religiosa y de Cultos

Discurso

Palabras del Presidente Duque durante la conmemoración del Día de Libertad Religiosa y de Cultos

Bogotá , 7/07/2021

 

 

 

Bogotá, 7 de julio de 2021.

Tenemos una larga lista de participantes, presenciales y virtuales, y quiero muy especialmente también agradecerles a todos los jóvenes influencers, artistas que están con nosotros en este encuentro.

Yo tenía en la mano esta piedra que me entregaste y, la verdad, me pareció muy importante algo que dijiste, que cuando un joven tomara una piedra fuera para construir y no para destruir.

Yo creo que este encuentro es la forma más clara de mostrar la capacidad de construcción de nuestra sociedad, porque aquí nos encontramos distintas expresiones de fe, distintos cultos, distintas creencias y compartimos.

Pero si miramos la historia de la humanidad, una reunión de esta naturaleza hace muchos años hubiera sido prácticamente imposible, por confrontaciones, por violencia, por estigmatizaciones, por segregaciones, por polarizaciones.

Entonces, cuando uno ve tantas expresiones, que a lo largo de la historia de la humanidad han tenido confrontaciones, muchas absurdas y muchas –quizás– alardeadas por quienes querían crecer en esa confrontación.

Y vemos que somos capaces de superar toda esa historia y de respetarnos en la diferencia, pero más allá entendernos en la diferencia y construir en la diferencia, creo que ese es la más grande inspiración para nuestra nación.

Y lo digo porque la libertad religiosa es un principio constitucional, es un principio que nuestra Carta Política en sus 30 años, invita a todas las expresiones de la fe a tener los mismos derechos, las mismas libertades, pero, al mismo tiempo, los mismos deberes.

Yo soy abiertamente católico, profeso mi fe, pero he tenido la posibilidad de compartir con muchos de ustedes en sus propios entornos y también he podido participar en muchos de sus cultos con entusiasmo, con alegría y casi que lo digo, teniendo la misma vocación de apego como creyente.

Y el Papa Francisco, a quien tuve la ocasión de visitarlo en el año 2018, ha utilizado una frase muy bonita para referirse a la sociedad, dice:

 "La sociedad es un poliedro. Es decir, es una forma que tiene distintas caras y distintos tamaños, pero que cada uno de ellos ayuda a darle esa figura".

Nuestra sociedad es una sociedad pluralista, democrática. Una sociedad donde las voces de todos deben ser respetadas, escuchadas y donde exista igualdad de oportunidades para la expresión en democracia y para la construcción en democracia.

Y este Pacto que han firmado hoy los jóvenes de distintas iglesias, cultos y credos, afincado en propósitos comunes, es una inspiración para nuestra sociedad.

Es un motivo de alegría en nuestra sociedad y es, también, un camino para empoderar aún más a una juventud que quiere jugar un papel protagónico, que juega un papel protagónico.

Y que este Gobierno, en estos casi 3 años, hemos querido no solamente abrir oportunidades sino marcar diferencias históricas para que el empoderamiento sea real.

¿Cómo se ha logrado esto?

En primer lugar, hemos alcanzado la mayor inversión histórica en Educación.

No solamente invirtiendo en los Planes de Alimentación Escolar, en la construcción de más de 200 colegios, en aproximarnos a más de 12 mil aulas, sino, también, darles pies, cabeza, estructura, visión y continuidad a tener educación universitaria, técnica y tecnológica pública gratuita para los estratos 1, 2 y 3 en Colombia, para que la juventud se sienta en la capacidad de tener esa gran conquista, producto de un anhelo de décadas.

Segundo, la juventud quiere expresarse y, como lo decían ustedes, es construyendo con las piedras no destruyendo con ellas.

¿Y cómo se construye en democracia? Con la voz y con el voto.

Y llevábamos años con un Estatuto de Ciudadanía Juvenil bellamente escrito, bellamente discutido, pero sin la mayor materialización que era la elección de los Consejos Municipales de Juventud.

Y duramos casi 8 años, hasta que en la conversación nacional nosotros dijimos: ¡vamos abordar este camino!  El covid-19 nos lo impidió el año pasado, pero quién mejor que ustedes para decir que ‘Dios sabe cómo hace sus cosas’.

Este año, el 28 de noviembre, tendremos la primera elección popular de los Consejos Municipales de Juventud, donde veremos a jóvenes, entre 14 y 28 años, postulándose y eligiendo a quienes serán sus representantes para incidir en la formulación de políticas públicas.

Y yo quiero, hoy, invitar a los jóvenes de las organizaciones religiosas, de las distintas causas sociales, de cultos, credos y estructuras de fe, para que participen en esta elección. Para que, sus votos, sean los que les garanticen a ustedes, llevar propuestas todos los días para construir una mejor sociedad, para que entendamos que en democracia el disenso tiene que ser celebrado porque, a partir del disenso, es que se logran grandes acuerdos.

Y los queremos ver a ustedes participar activamente, mostrar lo mejor de ustedes y que sus postulados sean esa construcción colectiva.

Quiero también hacer referencia a que la juventud reclama oportunidades de empleo y que hoy hemos habilitado, también, un programa excepcional donde vamos a subsidiar el 25% de un salario mínimo legal mensual, equivalente al aporte a la seguridad social, para que se contraten jóvenes entre 18 y 28 años de edad. 

Y hemos también articulado políticas para que los jóvenes sean propietarios y construyan ahorro de largo plazo, donde hoy, gracias al Fondo Nacional del Ahorro, van a poder adquirir vivienda con 90% de financiamiento, sin codeudor y con garantía, con tasa fija, para que la juventud empiece, no solo a contribuir al desarrollo de nuestro país, al dinamizar la construcción y la vivienda, sino que pueda constituir el ahorro más importante de largo plazo. 

Impulsar, a través de la iniciativa Sacúdete (Salud, Cultura, Deporte, Tecnología y Emprendimiento), donde con el liderazgo de María Juliana, mi esposa, la primera Dama de la Nación, y el equipo también de Gobierno como Juan Sebastián Arango (Consejero Presidencial para la Juventud) y la doctora, Carolina Salgado (Consejera Presidencial para la Niñez y Adolescencia), podamos con la transversalidad de los demás Ministerios, llevar soluciones de deporte, cultura, innovación.

Y yo quiero hacerle ese reconocimiento a usted señor Ministro (del Interior) Daniel Palacios, porque hemos visto los Centros Sacúdete crecer de manera dinámica en todo el territorio. 

Esos son elementos que yo quisiera enumerar para mostrar que Colombia tiene que estar dispuesta a esos grandes pactos.  Pero qué mejor que decir hoy que, ante esta gran manifestación, en pro de los derechos, también invitemos a que la juventud sea gran defensora de los deberes. 

Porque si hablamos de los derechos humanos, hablemos de los deberes humanos. Que la juventud sea la primera que reclame que, en una democracia, no existe nadie con la justificación política, ideológica o cualquiera para apelar a la violencia para legitimar sus causas. 

La violencia es la ausencia de la razón, es la ausencia de la reflexión porque nadie puede pretender defender un derecho, pisoteando los derechos de los demás.

Nadie puede pretender defender una causa, cercenando los derechos de otros y los deberes que tenemos, son los de proteger la vida, honra, bienes, derechos y libertades de todos los colombianos. 

Como también lo han hecho históricamente sus iglesias y sus estructuras y organizaciones; y que como Gobierno nos complacen los pasos que hemos dado hacia una política pública de libertad religiosa.

Y uno de los pasos que hemos dado en políticas territoriales, que ya son más de 90, o también las cartillas pedagógicas, en materia de libertad religiosa y los convenios, que también estamos promoviendo para que las propias estructuras de las iglesias puedan participar de los programas de Gobierno, con su experticia, con su experiencia y su capacidad ejecutiva. Así se construye país entre todos.

Y me siento en el deber de, en este encuentro tan importante, hacer referencia a algunos aspectos de coyuntura, frente a los cuales también hemos tenido grandes reflexiones desde la fe, desde las iglesias, desde las organizaciones de la sociedad civil, desde la academia.

Hoy se conoció el reporte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), luego de su visita a Colombia.

Lo primero que quiero decir es que recibimos dicho reporte con espíritu constructivo. Y en ese espíritu constructivo destacar que ellos enumeran que esta es una sociedad con instituciones sólidas y democráticas, y, además, que son instituciones que velan y actúan por la protección de los derechos humanos.

Es más, se valora el espíritu dialogante de nuestra sociedad y nuestras instituciones, que además está enarbolado por nuestra Carta Política, sobre todo, cuando instan al artículo 22 a que la paz sea un deber y un derecho de obligatorio cumplimiento.

Pero es importante también, en el marco de las reflexiones que hace la comisión, reiterar que nuestra sociedad, que nuestro Gobierno, que todas las instituciones de este país reconocen la protesta pacífica como una expresión del ciudadano y que hay que garantizarla y que hay que protegerla.

Pero también es importante que, en el entendimiento de derechos y deberes, y sobretodo frente al de la legalidad que es el que define las fronteras en el comportamiento de los seres humanos en la sociedad, la violencia, el vandalismo, el terrorismo urbano de baja intensidad, tiene que ser enfrentado con la Constitución y la Ley para que sea sancionado.

Y que las autoridades civiles y de la Fuerza Pública tienen que velar por ese orden constitucional, garantizarlo, pero hacerlo con estricto apego a los derechos humanos.

Y hacer cada vez más clara la actitud nuestra de cero tolerancia frente a cualquier conducta de un miembro de la Fuerza Pública, contraria de la Constitución y la Ley, y los derechos humanos.

Es muy importante también hacer reflexiones, sin ambages, frente a temas de tanta trascendencia como los bloqueos. No empecemos a atenuarlos, no los llamemos cohortes de ruta, no tratemos de relativizar lo que son en realidad.

Porque el bloqueo lo que busca es la afectación de los derechos de los demás y en una democracia nadie necesita afectar los derechos de otros para defender los propios.

Nos duelen esos empleos que se vieron afectados por los bloqueos, ese abastecimiento que se vio afectado por los bloqueos, nos duele ver a madres perder sus hijos por no poder llegar a la atención de un centro de salud.

O la afectación de una vida naciente, nos duele que se haya tratado de privar de oxígeno y de vacunas, por esos bloqueos y tratar de estrangular toda la nación para ejercer presión y que después se viera que detrás de muchas de las promociones de esos actos, había claros y repudiables intereses políticos electorales o electoreros.

Yo creo que, en eso, respetando de manera constructiva cualquier apreciación, nuestro Código Penal es claro en el artículo 353 A, que los bloqueos son un delito.

Y que además los organismos de control lo han expresado así, y nosotros hemos mantenido la actitud de llegar a muchos de sus sitios donde hay expresiones de la ciudadanía para entenderlos, para resolverlos, pero no convirtiendo la violación de un derecho en el trueque, para tener la capacidad de ser escuchados por el Estado.

Y yo creo que en eso la actitud de nosotros y en nuestro Estado Derecho es sencilla, nadie le puede recomendar a un Estado democrático, atenuar, ser pasivo, connivente o cómplice de alguna actitud, hecho o circunstancia que afecten los derechos colectivos.

También es muy importante hacer referencia a que se pueden reconocer las interpretaciones y análisis, pero, tal vez, en muy poco tiempo, no se entienda por qué la evolución histórica de nuestras instituciones.

La Policía Nacional de Colombia tiene 129 años de existencia y durante muchos años estuvo en el Ministerio de Gobierno, años buenos, exitosos, pero donde también después se incubaron males que engendraron grandes violencias en el país.

Hay que recordar lo que fueron los debates públicos que tuvo Colombia por décadas, para que la Policía saliera del Ministerio de Gobierno, porque se había politizado, se había politizado su reclutamiento, se había politizado su estructura y ya se hablaba, inclusive, de hechos de violencia con clara identidad partidista, en las épocas de la violencia entre liberales y conservadores.

Y fue una decisión institucional que acompañó con claridad Alberto Lleras Camargo, en 1958 para que, desde el Ministerio de Defensa, pero reconociendo la naturaleza civil, se despolitizara y se hiciera un trabajo armonioso.

Y ese debate fue llevado también al seno de la Asamblea Constituyente de 1991 y en el artículo 218 nuestra Constitución se reconoció la naturaleza civil de esa Policía Nacional.

Y solamente ese reconocimiento es suficiente para tener clara en sus separaciones frente a las Fuerzas Militares, pero su ubicación ha mostrado no solamente ser exitosa, sino que ha sido la que ha fortalecido como nunca antes la capacidad de proteger a los colombianos, la que le ha permitido luchar con éxito contra los carteles de la droga, contra el terrorismo, contra el secuestro.

Y la misma que cuando se han presentado hechos que ameritan reformas se haya podido hacer también con éxito. Entonces, por eso, defenderemos no con tozudez, no con terquedad, sino con fundamentos claros, racionales, históricos, jurídicos, institucionales, estratégicos esa presencia institucional.

Y por supuesto, también, hemos dado pasos muy importantes en esa reforma, en una reforma que partió de nosotros y que seguirá siendo un derrotero, porque en la protesta pacífica nunca hay ni represión, ni limitación desde el punto de vista de la respuesta de las instituciones.

Y que, además, hemos seguido protocolos derivados decisiones judiciales para tener en nuestro país la proporcionalidad y la progresividad.

Sobre las demás materias, hoy se ha pronunciado, por instrucciones mías, nuestra Vicepresidenta Canciller (Marta Lucía Ramírez), y lo haremos con el talante democrático y constructivo que caracteriza nuestro Gobierno.

También quiero aprovechar este encuentro, porque la libertad religiosa y en los propósitos comunes, y veo acá a dirigentes de las iglesias, pastores, obispos, veo también a consejeros y guías espirituales, y todos compartimos la protección irrestricta a los niños de Colombia.

Qué bueno ver lo que ayer lográbamos: la cadena perpetua, un anhelo para sancionar a quienes abusan, violan o asesinan niños.

Hoy quiero ser muy claro frente a dos fenómenos. Lo que ha ocurrido en Medellín, que ocurrió también en otros lugares del país, uno se estremece, y, queremos inaugurar esa cadena perpetua con quienes han cometido estos crímenes, porque además viene de la mano por la imprescriptibilidad.

Cero tolerancia frente a estos fenómenos y también mucha prevención desde la pedagogía y, también, dentro de los espacios que desde la fe se puedan originar para llevar ese mensaje a la sociedad. El rechazo, el repudio a estos hechos y sembrar corazones sanos en nuestra sociedad.

Y también quiero expresar, el repudio total a esas imágenes que hemos visto, donde aparecen algunos adoctrinando, reclutando y entrenando niños para una confrontación violenta.

Violenta con la sociedad, violenta con las autoridades quienes han incurrido en esas prácticas de reclutamiento, adoctrinamiento y entrenamiento de niños para esos fines tiene que caerles todo el peso de la ley.

Esa instrumentalización es justamente lo que pretenden sembrar odio, odio de clases, tergiversar y fracturar a la sociedad.

Pero, eso también se previene y se supera cuando tenemos principios y valores, y cuando somos capaces de infundir valores y principios positivos desde edad temprana.

Y, quiero, también, compartirles a ustedes, que en este año tan difícil que hemos vivido. Este año y medio que no estaba en el radar de ninguno, y me atrevo a pensar que todos los que estamos acá, de alguna manera hemos perdido un amigo, un familiar, un conocido, un compañero por cuenta de esta pandemia.

La pandemia ha sido una amenaza a nuestra sociedad y nos ha mostrado los frágiles que somos, también. Nos ha mostrado lo pasajero, lo transitorio que son muchos de los bienes terrenales y nos ha mostrado lo que vale un abrazo, un espacio de familia, compartir, lo que vale la presencialidad, lo que vale la interacción humana.

Y yo quiero agradecerles a las iglesias, todas, a las manifestaciones de fe, a los credos, a todos los aquí presentes, porque, aun sabiendo las restricciones que tuvimos en términos de aglomeraciones y las que hemos tenido, ustedes han seguido conduciendo, también, un camino de esperanza, de fe, de compañía, de consejo que la sociedad necesita.

Que siempre será altamente valorado, y que hoy lo necesitamos a ustedes, también, para que el ejercicio de esta libertad religiosa, promovamos con alegría, con entusiasmo, la reactivación segura de nuestro país y la vacunación masiva.

Mañana estaremos llegando a 20 millones de colombianos vacunados, una cifra muy importante, 20 millones de vidas que esperamos se protejan y se salven.

Y vamos a llegar a esos 35 millones de colombianos vacunados, y en la medida que la ciencia nos vaya habilitando que sectores más jóvenes de la población pueden también llegar a esa vacuna, también avanzaremos en esa dirección.

Que logremos proteger a los más vulnerables, manteniendo el Ingreso Solidario hasta diciembre del año entrante, manteniendo el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF) hasta diciembre de este año, que convirtamos la matrícula gratis en esa política de larguísimo plazo, en política de Estado.

Que el subsidio al empleo de los jóvenes también tenga esa trascendencia más allá del 2022, como también lo hemos planteado al convertirla en política de Estado.

Y que garanticemos la estabilidad de las finanzas de nuestra nación, sin tocar el bolsillo de ninguna persona natural, acogiendo ya este camino del consenso que se ha ido edificando, que atendamos el llamado de nuestros jóvenes y que los jóvenes sean los mayores sembradores de paz y de rechazo a la violencia en nuestra sociedad.

Estoy seguro que todo esto, no solamente se construye, sino que se construirá día a día con el apoyo de todos ustedes.

Hoy quiero hacerle un reconocimiento al Viceministro (para la Participación e Igualdad de Derechos del Ministerio del Interior) Carlos Baena, un hombre que ha estado en todos los territorios en el diálogo social, y que a veces en sus sueños interpreta aspectos de la realidad.

Y me decía, hace unos meses, que él soñaba que estaba en una piscina pero que no podía salir de ella. Por supuesto no es la política, se trataba de la piscina de estar resolviendo muchísimas conflictividades sociales.

Y quiero decirle Viceministro gracias por ese talante que tiene usted, esa paciencia, y porque, además bajo el liderazgo del Ministro Daniel Palacios, han materializado lo que muchos tratan de tergiversar.

Este ha sido un Gobierno que se ha caracterizado por el diálogo social y que ha logrado tener en un plan de desarrollo, construido en el diálogo social, una agenda con trazabilidad presupuestal para las comunidades indígenas, con trazabilidad presupuestal para las minorías étnicas, con trazabilidad presupuestal para garantizar la equidad de género y trabajar en pro de ella, y lo mismo también frente a otras minorías en nuestro país.

Y se hace, además, con el espíritu de estar en los territorios y tener una multiplicidad de mesas y acciones, y donde son esos consensos los que nos ayudan a construir ese gran poliedro que es nuestra sociedad.

Mi felicitación a nuestros jóvenes aquí presentes, una demostración más de los bríos y de la capacidad que tienen para construir futuro.

Mi gratitud, una vez más, a todos los dirigentes religiosos en esta celebración, porque la libertad religiosa es un triunfo la democracia y necesitamos que ese mismo espíritu sea el que nos guíe para que, en democracia, rechacemos toda forma de violencia.

Como se lo pude leer a uno de los constituyentes del 91, cuando estuvo expuesta en la Casa de Nariño esa versión sublime de la Carta Política que fue firmada y dedicada por todos los constituyentes, decía una de las más finas voces y una de las más engalanadas plumas que tuvo la Asamblea: con esta Carta Política nadie podrá justificar la violencia como forma de hacer política.

Así que, en este día, reivindicamos esos principios y los principios de libertad religiosa que nos deja nuestra brújula de navegación institucional en sus 30 años de existencia.

Muchísimas gracias.

(Fin/vcz/zia/jrp/gbf/dlg/lgp/for)

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